Un porcentaje más pequeño de casos de Disfunción Eréctil son de origen psicológico. Estos pacientes tienden a ser más jóvenes y usualmente reportan cero erecciones, aunque son capaces de alcanzar una erección cuando están solos, incluso cuando duermen. Los hombres que sufren de DE debido a un problema físico, a veces tienen reacciones fisiológicas como depresión, ansiedad o pérdida de autoestima. Esta es una reacción normal y no debe ser confundida con impotencia fisiológica.
Aunque su incidencia es mayor entre hombres mayores, la dificultad para mantener una erección no es un parte normal del envejecimiento. Un hombre saludable con una pareja dispuesta, puede alcanzar tener una o dos erecciones utilizables a la semana, entrados ya los 80 años. La mayoría de los problemas crónicos de erección no están en la mente de los hombres, sino en las venas y músculos del pene. El 90% de las DE físicas ocurren debido a que el pene pierde flexibilidad y elasticidad con el tiempo, hasta que su capacidad de atrapar y almacenar la sangre se deteriora, y no importa cuánta sangre fluya hacia el pene, simplemente se regresa, lo cual ocurre debido a que las células musculares del pene se vuelven muy finas (atrofia) con la edad, mientras la red de apoyo de colágeno (tejido de conexión) ya no se renueva tan rápido como cuando era joven y se vuelve menos elástica. Como resultado, los músculos del pene son incapaces de expandirse totalmente, condición necesaria para que la sangre permanezca en el pene y se dé una erección.
Una pérdida de erección ocasional no es algo de qué preocuparse tanto. Pero si ocurre consistentemente, debe visitar un especialista, ya sea un internista especializado en DE o un urólogo, pero sólo un urólogo puede tratar cualquier tipo de DE.
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Lo preocupante son los mayores que no suelen acudir al médico. Ellos son lo que más lo sufren
Fundamental: consultar a su médico, ya que en cada caso las causas y por ende los tratamientos pueden ser completamente diferentes. Y sobre todas las cosas, nunca auto medicarse.